martes, 9 de agosto de 2011

UIMP: Itinerarios de un aprendizaje (III) El descubrimiento de la literatura

Segundo día del curso de verano de la UIMP Itinerarios de un aprendizaje, con Antonio Muñoz Molina, y yo cada vez más emocionada. Hoy hemos hablado sobre el descubrimiento de la literatura y cómo este hecho influye en la obra del futuro autor.

Ya desde el principio, las frases de Muñoz Molina han sido lapidarias: "descubrimos la literatura cuando nos damos cuenta de que el mundo que tenemos alrededor no nos gusta". El autor ha compartido con nosotros su experiencia de la infancia en una sociedad agrícola cuya concepción era circular y estaba regida por ciclos, como por ejemplo, el ciclo de la cosecha. Pero en este ambiente cerrado se abrían paso nuevos modelos venidos, por lo general, del extranjero: el cine, la música pop inglesa y americana y la televisión se hacían sitio poco a poco en la vida de los jóvenes, que descubrían así que existía algo más allá de lo que la sociedad española les ofrecía.

Para Muñoz Molina el cambio radical se produjo en su  época de instituto, cuando se dio cuenta de que no deseaba vivir en el mundo en el que estaba, sino que buscó uno distinto. Este deseo de ruptura está íntimamente relacionado con la creación literaria: el autor se ha vuelto extranjero a su cultura campesina (de la que se da cuenta de que no conoce nada realmente), a su tiempo y a la política, y es por esto que necesita primero descubrir un mundo nuevo a través de la lectura de las obras ya editadas, y después crear uno propio escribiendo las suyas. Muñoz Molina se ha referido al descubrimiento de uno mismo en la época de instituto como "el descubrimiento de la felicidad de escribir".

Hemos hablado largo y tendido sobre el peligro de las ideologías: en el contexto de España a finales de los 70, cuando Muñoz Molina asistía a las clases de Historia del Arte en la Universidad de Granada, la sociedad estaba demasiado influenciada por la ideología, que eclipsaba la variedad de las Artes y de la Historia, y regía todas las interpretaciones. Critica la ideología y la define como "una respuesta de antemano para todo, basándose en dos o tres libros en virtud de los cuales se explica el mundo": es decir, la ausencia total de la libertad de pensamiento y de crítica, la comodidad de que te lo den todo hecho y no tener que pensar por ti mismo gracias a la interpretación tiránica y unívoca de las cosas.

Frente a esta sociedad dominada por la ideología, Muñoz Molina nos ha hablado de que su "tabla de salvación" fue el descubrimiento de la literatura iberoamericana, a la que se refería con las siguientes palabras:
“De pronto me di cuenta de que  el mundo estaba lleno de historias que tenían que ser contadas; la literatura iberoamericana me devolvió la conmoción del relato y la emoción de la palabra escrita: era una prosa en el mismo idioma, pero totalmente diferente de todo lo que había conocido” 
Muñoz Molina ha compartido con nosotros la influencia que las obras de autores como Juan Carlos Onetti, Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier o Juan Rulfo han ejercido sobre él y sus novelas, haciéndole ver que quería escribir y qué tipo de literatura quería hacer. Este descubrimiento le hizo valorar las historias que le habían contado desde niño, pero se dio cuenta de que también quería crear sus propias historias y lanzarlas al mundo en forma de narrativa.

Ya por la tarde ha tenido lugar la tertulia de los Martes Literarios en el Paraninfo de la Magdalena, en las antiguas Caballerizas: allí, tras una entrevista llevada de forma magistral por Regino Mateo (@ReginoMateo) en una sala con aforo completo, los lectores han podido charlar con Muñoz Molina sobre su obra.

Como he dicho varias veces a través de las redes sociales, nunca antes había visto a un literato de la talla de Antonio Muñoz Molina hablar y comportarse de una forma tan cercana con sus alumnos y público, y me gustaría agradecérselo a través del blog. Este punto es algo en lo que coincidimos todas las personas con las que he tenido oportunidad de intercambiar opiniones a lo largo del tiempo que llevamos en Santander: lejos de dárselas de genio, Muñoz Molina tiene la gran virtud de saber acercarse a la gente y de transmitir su experiencia de una forma tan amable y genial como lo hace con sus novelas.

Mañana continuaremos twitteando el ciclo desde el Palacio de la Magdalena: podéis seguirme a través de @RaRoARTE y con los hashtags #MunozMolina y #UIMP.

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