miércoles, 24 de agosto de 2011

Films con mucho arte: "Yo, Claudio"

Retomamos la serie Films con mucho arte con una entrada muy especial dedicada no a una película, sino a una serie de televisión que marcó una época: Yo, Claudio (Jack Pullman, 1976). Esta elección se debe a una propuesta de @cosechadel66 en Twitter, en la que pedía a los internautas nombrar sus tres series de televisión favoritas: una de las suyas es Yo, Claudio, y a mí se me encendió la bombilla :) Desde aquí os invito a echarle un vistazo a su blog, que es muy interesante!

Imagen de nerdvision.com.br
Yo, Claudio es una miniserie para televisión realizada por la BBC en 1976 basada en la novela homónima y en su secuela Claudio, el dios, y su esposa Mesalina, ambas del escritor inglés Robert Graves. La serie sigue de forma bastante fiel su modelo literario: Claudio, ya emperador, escribe sus memorias y rememora su juventud, excusa utilizada por el autor para narrar la Historia del Imperio Romano de una manera cercana, desde Augusto hasta Calígula. La novela se basa en los textos históricos de Plutarco, Tácito y Svetonio y sus temas principales son las intrigas políticas (pactos, traiciones, alianzas...), los usos sociales romanos de la época (religión, celebraciones) y el retrato de personajes históricos

Imagen de guardianco.uk
La serie de la BBC estuvo protagonizada por Derek Jacobi en el papel de Claudio, y por otros actores pertenecientes al teatro shakespeariano; el mismo Jacobi participó en títulos como Hamlet, Enrique V (ambas bajo las órdenes de Kenneth Branagh) y Otello. Personalmente, el recuerdo más cercano que tengo de este gran actor es de otra película histórica: Gladiator (Ridley Scott, 2000), donde da vida al senador republicano Graco.


La historia está narrada a través de flashbacks constantes en los que el emperador recuerda años anteriores: el uso de la primera persona para la narración hace que se produzca una total identificación espectador-protagonista, de modo que albergamos los mismos sentimientos que él (odiamos a quien él odia, admiramos a quien Claudio admira). A través de los trece episodios con los que cuenta la serie, Claudio nos presenta su historia: de cómo era rechazado por su propia familia por ser considerado, equivocadamente, un tonto inútil debido a sus deficiencias físicas (sufría poliomielitis, era cojo y tartamudo) a cómo ascendió al poder a la avanzada edad de 49 años, convirtiéndose en dueño de uno de los mayores imperios sobre la tierra.

Imagen de zonacharrua.com
La serie fue un éxito absoluto en su momento, y aún hoy es considerada por público y crítica como una de las mejores producciones televisivas del siglo XX. Personalmente, creo que a día de hoy no se ha realizado una mejor serie de carácter histórico: la fidelidad a la novela, la elegancia de los actores ingleses y la excelente labor de ambientación hacen de esta serie una de las joyas de nuestro tiempo. Cosechó distintos premios, entre ellos tres BAFTA en 1977 (mejor actor, mejor actriz y mejor diseño de producción) y un EMMY a la mejor dirección artística en un drama en 1978.

Imagen de panotour.blogspot.com
El diseño de vestuario, crucial para la ambientación de la serie y para hacer entrar a los actores en sus personajes, fue obra de Barbara Kronig, quien ya había trabajado en producciones de corte histórico como la TV Movie de Hamlet para la BBC. A destacar, sobre todo, el diseño de las joyas que lucen los personajes femeninos: collares, pendientes, tiaras y broches son fieles reproducciones de los originales de época. Además, los peinados de todos los actores reflejan los que lucen los personajes históricos en las reproducciones que conocemos.


Después de escribir esta nota, ¿no tenéis ganas de volver a ver la serie, una vez más? 

2 comentarios:

Cosechadel66.es dijo...

Muy buena revisión de todo un clásico, desde luego. Estoy de acuerdo en que será dificil que alguna serie pueda superar en calidad a esta :-)

Muchas gracias por el enlace.

Carpe Diem

Raquel Rodríguez ARTE dijo...

Muchas gracias por el comentario! Enhorabuena por tu blog también; lo sigo de cerca!
Un abrazo,
Raquel