jueves, 31 de marzo de 2011

Lo bello y lo sublime

Durante mi último año en la Universidad tuve la suerte de recibir las clases de "Fuentes para el estudio de la Historia del Arte III" de la mano de Ángel González García, un genial catedrático y excelente profesor, de los que te enseñan a pensar y no sólo a recordar sistemáticamente nombres y fechas.

Algunas de sus clases estuvieron dedicadas al estudio de "Lo bello y lo sublime", citando al escritor y pensador británico del siglo XVIII Edmund Burke, quien describía lo sublime como algo en principio terrible o temible, pero que al ser visto en la distancia se convierte en causa de deleite. Por ejemplo, la erupción de un volcán: sin duda es un fenómeno peligroso que puede llegar a acabar con todo lo que le rodea cuando ocurre pero, ¿quién de nosotros no se ha quedado fascinado con las imágenes de un cráter expulsando lava cuando las hemos visto por televisión?

Con "lo bello de lo sublime" Burke abrió nuevos campos a la experiencia estética: lo sublime como experiencia estética existe en cuanto nosotros nos encontramos a salvo de la misma. Etonces ¿encontramos un deleite frente a las penurias de los demás? Según Burke, experimentamos esta sensación porque lo sublime es algo irreflexivo, y esto es algo que contradice las teorías tradicionales del arte: una obra de arte clásica lo es en cuanto se adecúa a unas reglas y a unos cánones, exige una interiorización del espectador y un análisis.

La nueva categoría moderna de lo sublime como algo irreflexivo e inmediato entra en conflicto con la teoría clásica de la belleza: representa el cambio en la teoría estética del siglo XVIII. ¿Ha llegado este cambio hasta nuestros días? ¿Seguimos pensando que algo terrible puede ser bello?

lunes, 28 de marzo de 2011

¿Arte contemporáneo?

Hace unos días hablaba con una amiga sobre arte y, como la mayoría de las veces, acabamos discutiendo sobre la cuestión del arte contemporáneo: ¿es "Arte" con mayúsculas? ¿es comparable al arte clásico?

Personalmente, en lo que se refiere al arte contemporáneo tengo una opinión bastante abierta: lo respeto y lo valoro, aunque muchas veces no lo entienda o no me guste. Durante mis estudios me he especializado en Arte Antiguo y del Renacimiento y en ocasiones me es muy difícil defender algunas obras de arte de nuestro tiempo frente a amigos "escépticos" que opinan que son una tomadura de pelo. Para mí es mucho más sencillo hablar de Da Vinci y de la perspectiva aérea que convencer a alguien de que es lícito que un cuadro en blanco con tres rayas negras se encuentre en un museo.

En cualquier caso, no podemos olvidar que detrás de toda obra de arte siempre existe el trabajo del artista: el autor, frente al lienzo vacío, realiza una reflexión previa, un examen de conciencia o una recopilación de vivencias personales que son lo que dará forma a la obra final. Es necesario que valoremos el trabajo que existe tras una obra, aunque el resultado final no sea de nuestro agrado.

Al fin y al cabo, la finalidad del arte (si es que posee una finalidad en concreto) es mover los sentimientos del espectador, causar una reacción en su interior que le haga valorar lo que tiene delante. Cuando valoramos una obra, nos guste o no nos guste, los sentimientos causados por la misma en nuestro interior trascienden hacia fuera en forma de aceptación o repulsa.

Imagen de sagapo.blogspot.com

viernes, 25 de marzo de 2011

Artistas y artesanos

El concepto de "arte" ha cambiado mucho durante las últimas décadas: nuevas formas de expresión como el video-arte, las performances o los ready-made copan ahora las galerías. Durante siglos las denominadas "Bellas Artes" (arquitectura, pintura, escultura, literatura, música y danza) se han mantenido en el top six del ranking tradicional de los académicos, pero la irrupción de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana ha hecho que este podium comience a tambalearse.

Ya con la aparición del cine en tiempos modernos, considerado el "séptimo arte", se hizo necesario modificar esta lista para incluirlo dentro de las artes mayores. Pero mucho antes habían comenzado a aparecer objetos artísticos a los que los contemporáneos englobaron dentro del grupo de las "artes menores": los tapices, la marroquinería, el trabajo en marfil, la orfebrería...

Pero, ¿cuál es la diferencia entre las artes mayores y las artes menores? Simplemente la condición de la persona que las realiza: un arquitecto, pintor o escultor posee la condición de artista, aquél que se dedique a las "artes menores" sólamente podrá llegar a artesano, puesto que trabaj con sus manos. A esta discusión sobre la preeminencia de unas artes sobres otras se la ha llamado tradicionalmente paragone (comparación, en italiano), y existe un buen número de tratados y escritos dedicados al tema, incluyendo algunos de Alberti, da Vinci o Durero.

Para vosotros, ¿cuál es el arte por excelencia? ¿sigue existiendo actualmente esta diferencia entre artista y artesano?

sábado, 19 de marzo de 2011

El templo de Debod: mi rincón favorito

Madrid alberga multitud de lugares especiales y únicos, pero mi rincón favorito siempre ha sido el Templo de Debod. Siempre que tengo que hacer una ruta turística por Madrid intento dar a conocer este lugar tan pintoresco y que tanto sorprende a los visitantes. ¿Un templo egipcio en el centro de una ciudad tan moderna como Madrid? Muchas ciudades tienen catedrales góticas, palacios renacentistas, iglesias barrocas... Pero pocas pueden presumir de contar entre sus monumentos con un templo de la Antigüedad.

El templo de Debod fue un regalo de el Gobierno egipcio a España en 1968, en agradecimiento por la ayuda prestada en la construcción de la presa de Asuán. En la época de su construcción durante el Imperio Medio, el templo se encontraba situado en la zona de la Baja Nubia, cerca de la segunda catarata del Nilo, y formaba parte del santuario de la isla de la Filae, dedicado a la diosa Isis. La construcción de la primera presa de Asuán en 1907, también conocida como presa baja, dio lugar a la inundación anual de la zona cercana a la isla, de modo que el templo quedaba sumergido durante algunos meses a lo largo del año, causando unos daños irreparables en la piedra y su decoración. Tras la construcción de la segunda presa en 1961, España llegó a un acuerdo con Egipto por el cual el templo se desmontó y se trasladó en barco, piedra por piedra, desde Alejandría hasta Valencia, para ser más tarde trasladado a la capital.

El templo que vemos hoy en día fue reconstruido mediante la técnica de la anastylosis: utilizando los materiales originales de los que se disponía, y marcando las partes nuevas, de forma que se puede apreciar la diferencia entre las partes originales y las nuevas, siendo ésta la forma correcta de actuar en el proceso de restauración de una obra.

El hecho de poder disfrutar de un sólo vistazo de un templo egipcio, un palacio neoclásico como el Palacio Real, una iglesia neogótica como la Catedral de la Almudena y unos jardines de estilo clasicista como los de Sabitini y el Campo del Moro, no tiene precio.

Madrid makes the difference...

(Imagen de Osvaldo Gago)

viernes, 4 de marzo de 2011

Cuando el arte sale del museo

Cuando se habla de "arte en Madrid", mucha gente piens exclusivamente en los museos más importantes como el Prado, el MNCARS o el Thyssen: gran error. El arte no son sólo pinturas y esculturas: la cultura contemporánea ha pasado a ser también parte de nuestro bagage artístico. Así, es muy interesante conocer el entorno cultural de una ciudad para poder llegar a sumergirnos en ella: los diferentes barrios, los lugares curiosos e históricos, los itinerarios de ocio o las localizaciones cinematográficas pueden ser una buena buena forma de dar a conocer nuestra cultura.

Existen otras opciones culturales además de los grandes museos: centros como el Museo Sorolla, el Museo Romántico o las galería privadas de arte conforman un grupo de eplazamientos con colecciones de altísima calidad y que generalmente son pasadas por alto por la mayoría de los visitantes de nuestra ciudad. Las rutas alternativas y relacionadas con el ocio son otra frma de culturizarnos y de dar a conocer aspects de Madrid que, a día de hoy, son ignorados por muchos.

Si tenemos la posibilidad de mostrar nuestra cultura desde otros puntos de vista distintos a los tradicionales y que no están siendo explotados al 100%, ¿por qué no hacerlo?