miércoles, 31 de agosto de 2011

Films con mucho arte: "Amadeus"

Hoy dedicamos nuestra serie Films con mucho arte a una de mis películas favoritas: Amadeus (Milos Forman, 1984). Recuerdo haberla visto por primera vez con mis padres cuando era pequeña, quizás con 10 ó 12 años, y desde entonces se convirtió en uno de mis clásicos preferidos. Podría decirse que fue mi "iniciación" en la música clásica: a través de este film conocí a Mozart, Salieri y las luces y sombras de la lujosa corte vienesa.

Imagen de tepasmas.com
Amadeus es una narración en flashback de la vida de Wolfgang Amadeus Mozart, el niño prodigio del clasicismo europeo y uno de los compositores de mayor éxito de la historia, desde el punto de vista del que fuera su rival en vida, Antonio Salieri. Salieri, después de intentar suicidarse gritando que él había matado a Mozart, es internado en un psiquiátrico donde cuenta su historia al padre Vogler: su relación admiración-odio hacia Amadeus (el amado de Dios) y la incomprensión de su brutal éxito, en apariencia procedente de la gracia divina. son los argumentos que subyacen en la historia contada por Salieri.

La película está basada en la obra de teatro de Peter Shaffer, que años antes había llegado a Broadway, pero con una crucial diferencia: en el teatro no se hacía uso de la música. Resulta aparentemente incomprensible que en una obra biográfica sobre un compositor se obvie un elemento tan importante, pero el teatro cuenta con este tipo de limitaciones. El film gozó de un gran éxito de público y crítica, ganando ocho premios Óscar (entre ellos a la mejor película, mejor director, mejor actor para F. Murray Abraham por su interpretación de Salieri, y mejor sonido) de los once a los que estaba nominado, y cuatro Globos de Oro.

Las obras de Mozart suelen ser de las más conocidas entre las piezas de música clásica, sobre todo las óperas. Las escenas de óperas que vemos en el film, entre otras el aria de La Reina de la Noche de La Flauta Mágica y algún fragmento de Don Giovanni y Las Bodas de Fígaro, acercan al gran público a una tradición de cientos de años que, tristemente, no se encuentra al alcance de todos. Si bien el espectador no percibe la misma sensación que tendría escuchando la obra en directo, sí puede disfrutar tanto de la música como de otros aspectos que acompañan la puesta en escena, destacando sobre todo el figurinismo, que en la película sigue de forma muy fiel los diseños que se utilizaron en su día en los estrenos de las óperas.


Muy destacable es la actuación de los dos actores principales. Tom Hulce, que interpreta a Mozart, fue contratado después de eliminar a Kenneth Branagh, ya que el director prefería trabajar en esta ocasión con actores americanos. Como dato curioso diremos que Hulce practicaba con el piano varias horas al día y que, según diferentes estudios que se han hecho sobre el film, la pulsión de las teclas es precisa y exacta. Además, dotó al personaje de Mozart de su inolvidable risa nerviosa que ha quedado grabada en el imaginario colectivo como uno de los rasgos definitorios de su personalidad: contribuye, además, a crear la imagen de "niño grande" u hombre inmaduro que Salieri le achaca durante el film. F. Murray Abraham, que ganó el Óscar y el Globo de Oro por su interpretación del envidioso Antonio Salieri, es quien lleva el peso del argumento del film, y sin duda la mejor interpretación del mismo: el desconcierto al no comprender por qué un hombrecillo adicto al juego, mujeriego y poco trabajador obtiene un éxito masivo, mientras que él, que ha dedicado su vida al trabajo olvidando otros placeres terrenales debe permanecer en un oscuro segundo plano, se ve reflejado en las miradas y gestos de Abraham. La locura derivada de la envidia por el éxito ajeno le lleva hasta el extremo de desear la muerte de su rival y apropiarse de su obra de forma póstuma: se convierte en todo aquello que odia, transformándose en un ser en el que la virtud da paso al odio más profundo.

Mi escena favorita del film es la que nos muestra a Mozart ya en su lecho de muerte, mientras dicta los últimos acordes del Confutatis del Réquiem a Salieri. En esta escena podemos ver resumido todo el argumento del film: Mozart, un pobre hombre machacado por la bebida, la falta de la figura paterna, y consumido por el éxito, concibe una espléndida obra musical que será recordada cientos de años después ante la incrédula mirada de un Salieri que a duras penas es capaz de seguir sus indicaciones. Si en verdad fue así como concibió la obra, realmente era un genio.

  
La película se rodó por completo en Praga, ciudad natal de Milos Forman, en los alrededores del caso histórico o Hraz, y en los teatros donde originalmente tuvieron lugar las representaciones de las obras de Mozart. La ambientación y el vestuario contribuyen de forma inestimable al trabajo de los actores, y ayudan al espectador a introducirse en el lugar y tiempo de la acción.

Imagen de Wikipedia
¿Habéis visto la película? ¿Qué os ha parecido?

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