lunes, 11 de abril de 2011

Venus: evolución (I) Venus esteatopígicas

Este fin de semana me ha venido a la cabeza la idea de los cambios en la estética y en los cánones de belleza a través de los tiempos, y pensé que podría ser un buen tema de debate para el blog. Me centraré en la figura femenina, puesto que es la que más ha sufrido los vaivenes de los ideales de belleza con el paso de los años. Iremos analizando en capítulos, y por orden cronológico, los modelos de mujer que han predominado en las distintas civilizaciones a través de la Historia.

Del Paleolítico Superior proceden las figuras de las Venus esteatopígicas, unas estatuillas de bulto redondo (exentas) en distintos materiales que representan el cuerpo de la mujer. La más famosa es la conocida como Venus de Willendorf, encontrada en 1908. Estas figurillas representan a mujeres tipo de la época, y se caracterizan por presentar una anatomía exageradamente desarrollada: son obesas, con grandes caderas y mamas, y el vientre muy abultado, mientras que los demás meimbros del cuerpo, como pies y brazos, se encuentran desdibujados, y apenas son perceptibles. Tradicionalmente se ha pensado que esto responde al ideal de fertilidad, el bien más valorado de las mujeres en ese momento: durante la Prehistoria los hombres cazaban, y el cometido de la mujer era el de garantizar la continuidad de la especie criando a sus hijos. El hecho de representar de una forma más evidente los atributos sexuales de la mujer (pecho, caderas, vientre) son una referencia al poder de la misma para concebir descendencia. Al hilo de esta idea, estas pequeñas esculturas no hacen sino reforzar la idea de sociedad matriarcal típica de las primeras comunidades.



Por otro lado, no podemos olvidar el hecho de que muchas de estas figuras han aparecido enterradas en altares, lo cual puede unir el concepto de fertilidad con el que están relacionadas las Venus Paleolíticas con la figura de la Diosa-Madre presente en la mayoría de las civilizaciones de la Antigüedad (Ishtar para los sumerios, Astarté para los Sirios, Afrodita para los griegos, Cibeles para los romanos).

Concluyendo: las figuras de las Venus Paleolíticas reflejan, con sus miembros hiper-desarrollados, un canto a la fertilidad, el más importante de los valores de la mujer de la época. También son el espejo de una sociedad matriarcal, algo que también podemos observar a través de la presencia de la Diosa-Madre, que persistirá a través del tiempo y en otras culturas.

Imagen de proyectosmybloc.wordpress.com

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