viernes, 15 de abril de 2011

Historias para no dormir

La televisión también es arte. Al menos antes lo era.

No se me ocurre un medio de difusión mas masivo que la televisión; la lástima es que actualmente la mayoría de los espectadores prefieren los programas de contenido "rosa" a otros que puedan resultar más beneficiosos para el intelecto. No me refiero a los documentales de TVE2 (esos que todos afirmamos que vemos) sino, por ejemplo, a series memorables de las que marcan una época.

Cada vez más a menudo, cuando pregunto a alguien qué ve por la tele me encuentro con la misma respuesta: "no, no, la tele casi no la veo: me bajo los capítulos de las series de internet". Pues sí, yo también lo hago. Y es que, a pesar de los cientos de canales de los que disponemos desde la implantación de la TDT, la oferta televisiva sigue basándose en los tópicos de toda la vida que, a mi parecer, han quedado bastante obsoletos; pero arriesgarse a proponer algo nuevo es un reto, y ante el miedo a perder audiencia las cadenas han decidido que es mejor no hacer nada.

Recordando series que merecen la pena me ha venido a la memoria el caso de Historias para no dormir, de Narciso Ibáñez Serrador. Yo ni siquiera había nacido cuando surgió este fenómeno, pero lo conozco y lo admiro: en 1966, cuando el género del terror no había surgido aún en España, Chicho decidió realizar una serie dedicada a este tema, que tenía bastante éxito en centroeuropa y en los países anglosajones. Los episodios, independientes entre sí y de distinta duración, abordan las fobias de los humanos tanto con guiones originales como con adaptaciones literarias.

Las Historias para no dormir no tienen mucho que ver con el terror que se hace hoy en día: más allá del susto gratuito del que abusan muchas producciones, se utiliza el terror psicológico para mover la mente del espectador. Para mi gusto, esto es mucho más efectivo a la hora de causar miedo: si te dan un susto te asustas en el momento, mientras que el terror psicológico te hace pensar en lo que acabas de ver mucho tiempo después de que esto ocurra. Esta técnica, unida a las maravillosas actuaciones de los actores, crean en el espectador una inquietud y un desasosiego difíciles de olvidar. Mención especial merece, en cada una de sus interpretaciones, Narciso Ibáñez Menta, padre de Chicho y estupendo actor que ya había triunfado dirigiendo y protagonizando la serie ¿Es usted el asesino?.


Hace unos años pude disfrutar de la serie al completo de Historias para no dormir gracias a mi amiga Maite, que me prestó la edición en 6 DVD's. Personalmente, soy bastante miedosa, y sólo la famosa intro en la que se oye la puerta que chirría y el grito ya me ponía los pelos de punta, así que opté por ver la serie a la luz del día y acompañada. Como recomendación personal, os dejo una lista de algunos de los capítulos que más me gustaron, por si algún valiente se anima:

- La cabaña: mi favorita, sin duda. Dos amigas se encuentran atrapadas en un refugio de montaña debido a una intensa nevada. Una de ellas muere, y su amiga la entierra, pero la mañana siguiente la fallecida vuelve a aparecer en su cama...
- El asfalto: muy parecida a la película La cabina, con actuación espectacular de Narciso Ibáñez Menta. Un hombre que pasea por la calle, sin pretenderlo, mete los pies en el asfalto fresco, donde queda atrapado. Pide ayuda a los viandantes, pero... hasta aquí puedo leer :)
- El tonel: versión de la obra de Poe La barrica de Amontillado, con una Gemma Cuervo casi irreconocible. 

¿Conocéis series de calidad, actuales o pasadas, que merezcan mención?

1 comentario:

Mai_Makeup dijo...

Ole!!! jajajaja deberíamos ver alguna un dia!