sábado, 16 de abril de 2011

Venus: evolución (II) Inanna e Ishtar

Continuamos con la serie dedicada a la evolución de la diosa Venus y de las deidades asimiladas a ella: siguiendo un eje cronológico, hoy trataremos el tema de las diosas Innana e Ishtar en las mitologías sumeria y acadia respectivamente.

Inanna es la diosa más importante del panteón sumerio, la más antigua de las civilizaciones, que se desarrolló en la zona entre los ríos Tigris y Eúfrates, en el actual sur de Iraq, hacia el año 3.000 a.C. El nombre de la diosa deriva de Ina-na, que significa "la señora de los cielos", y es considerada la figura más importante de la religión sumeria. Se asoció  a la ciudad de Uruk, capital del reino, y sus representaciones aparecen en objetos tan importantes como el famoso vaso de Uruk o los cilindros sellos.

Los templos de Inanna, conocidos como "casas del cielo", eran el lugar donde se ejercía la prostitución sagrada, la forma en que se rendía culto a la diosa pro parte de sus sacerdotisas. El tema de la prostitución sagrada tendrá su eco en otras culturas, como por ejemplo la romana, donde surge la disyuntiva de si las sacerdotisas vestales eran en realidad vírgenes o meretrices. Así mismo, en los templos de Inanna se practicaba el matrimonio sagrado: un ritual en el que la diosa encarnada por una de las sacerdotisas, se unía físicamente al jefe de la nación en una ceremonia conocida como Hieros Gamos.

La diosa Inanna era considerada señora de la fertilidad, el amor (pero no el matrimonio) y la sexualidad, y por ello se la asocia a la Venus greco-romana. Se la representa generalmente como una estrella de ocho puntas o roseta en su forma de ideograma en la escritura cuneiforme. Además, Inanna es asociada al planeta Venus en su manifestación astral, cuyo movimiento errático por el firmamento se asemeja al comportamiento de la diosa: al igual que el planeta Venus desaparece por Occidente y vuelve a resurgir por Oriente, así Inanna es capaz, según su mito, de bajar al inframundo y regresar a los cielos.

Su equivalente en la cultura acadia, la cual se desarrolló en el mismo lugar hacia el 2.300 a.C., es la diosa Ishtar, señora del amor, la sexualidad, la fertilidad y la guerra. Su mito se asemeja al de Inanna y lo conocemos a través de la versión acadia del famoso Poema de Gilgamesh: un poema épico que narra la historia del rey sumerio Gilgamesh y su compañero Enkidu, escrito en tablillas y encontrado en la biblioteca de la ciudad de Nínive. En el mito, Ishtar pide matrimonio a Gilgamesh, quien la rechaza al saber de la mala suerte de sus anteriores amantes, y la diosa, despechada, le maldice.




Su culto estuvo muy ligado a la mencionada prostitución sagrada, llegando a ganarse el epíteto de "cortesana de los dioses". Su leyenda se encuentra en el origen de la conocida "danza de los siete velos": el amor de Ishtar por Tamuz, su primer amante, la llevó a cruzar el reino de Ereshkigal para reunirse con él. Una vez en el palacio fue cruzando siete salas, y en cada una de ellas se fue despojando de un velo o una joya: la interpretación de la historia hace referencia al hecho de despojarse de todo lo supérfluo hasta revelar la verdad, y una vez que Ishtar consigue revelar todas sus verdades es cuando puede reunirse con su amante.

Imágenes de ahomitakuyeoyasin.blogspot.com, histonotas.blogspot.com y wikipedia

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