sábado, 19 de marzo de 2011

El templo de Debod: mi rincón favorito

Madrid alberga multitud de lugares especiales y únicos, pero mi rincón favorito siempre ha sido el Templo de Debod. Siempre que tengo que hacer una ruta turística por Madrid intento dar a conocer este lugar tan pintoresco y que tanto sorprende a los visitantes. ¿Un templo egipcio en el centro de una ciudad tan moderna como Madrid? Muchas ciudades tienen catedrales góticas, palacios renacentistas, iglesias barrocas... Pero pocas pueden presumir de contar entre sus monumentos con un templo de la Antigüedad.

El templo de Debod fue un regalo de el Gobierno egipcio a España en 1968, en agradecimiento por la ayuda prestada en la construcción de la presa de Asuán. En la época de su construcción durante el Imperio Medio, el templo se encontraba situado en la zona de la Baja Nubia, cerca de la segunda catarata del Nilo, y formaba parte del santuario de la isla de la Filae, dedicado a la diosa Isis. La construcción de la primera presa de Asuán en 1907, también conocida como presa baja, dio lugar a la inundación anual de la zona cercana a la isla, de modo que el templo quedaba sumergido durante algunos meses a lo largo del año, causando unos daños irreparables en la piedra y su decoración. Tras la construcción de la segunda presa en 1961, España llegó a un acuerdo con Egipto por el cual el templo se desmontó y se trasladó en barco, piedra por piedra, desde Alejandría hasta Valencia, para ser más tarde trasladado a la capital.

El templo que vemos hoy en día fue reconstruido mediante la técnica de la anastylosis: utilizando los materiales originales de los que se disponía, y marcando las partes nuevas, de forma que se puede apreciar la diferencia entre las partes originales y las nuevas, siendo ésta la forma correcta de actuar en el proceso de restauración de una obra.

El hecho de poder disfrutar de un sólo vistazo de un templo egipcio, un palacio neoclásico como el Palacio Real, una iglesia neogótica como la Catedral de la Almudena y unos jardines de estilo clasicista como los de Sabitini y el Campo del Moro, no tiene precio.

Madrid makes the difference...

(Imagen de Osvaldo Gago)

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