domingo, 4 de septiembre de 2011

Florencia: la catedral de Santa Maria del Fiore (IV) La decoración interior

Llegamos al último post sobre la catedral de Florencia que dedicaremos a la decoración interior de la misma, centrándonos en las obras más importantes.

Como ya hemos dicho anteriormente, la catedral de Santa Maria del Fiore posee un marcado contraste entre su exterior profusamente decorado, y su interior bastante espartano. Dentro de la nave, las paredes se encuentran enjalbegadas, y sus muros blancos se encuentran adornados con escasas pinturas y frescos, eso sí, de marcada importancia para la historia de la ciudad y del Arte.

Domenico da Michelino pintó al fresco la obra Dante con la Divina Comedia, que se encuentra en uno de los primeros tramos de la nave norte (según entramos por la fachada occidental, a mano izquierda): en él vemos representado al poeta Dante Alighieri, la figura más importante de toda la cultura florentina, con su obra más célebre en la mano derecha, presentándola a la ciudad que le ha visto nacer. Este es el homenaje que Dante quiere hacer a Florencia: vemos la ciudad cerrada con sus murallas de época medieval, de las que sobresalen las construcciones más importantes, entre ellas la torre del Palazzo Vecchio, el campanile de Giotto y, cómo no, la cúpula de la catedral construida por Brunelleschi, que se había terminado pocos años antes. A la izquierda de la figura de Dante aparecen representados los tres escenarios principales de su obra: en el extremo izquierdo los demonios conducen a los pecadores bajo tierra para que sufran las torturas del infierno, y a continuación una montaña con siete niveles representa los siete anillos del purgatorio y remata en el Paraíso, donde se encuentran Adán y Eva en torno al árbol del pecado.


También en las paredes de la nave norte encontramos dos de los frescos más significativos de la Historia del Arte: se trata de los retratos ecuestres de Giovanni Acuto (Paolo Uccello, 1436) y Niccolò da Tolentino (Andrea del Castagno, 1456). Ambs frescos son recreaciones de monumentos no reales, con un hombre a caballo sobre un podio, remitiéndonos siempre a la tradición romana del retrato ecuestre. Aunque ambas pinturas se realizaron ya bien entrado el siglo XV, los problemas de perspectiva que presentan son notables: en los dos frescos se utiliza una perspectiva diferente para la parte del podio, que parece visto desde abajo, y para la estatua en sí, que posee una visión frontal. Este hecho llama la atención sobre todo en el caso de Paolo Uccello, quien en obras posteriores, como en la serie de La Batalla de San Romano (1460), hace un espectacular alarde de su dominio de la perspectiva y los puntos de fuga: a través de las diferentes obras, podemos ver cómo un artista evoluciona. Las dos obras intentan imitar el material que se hubiera utilizado en la realidad (mármol en el caso de la obra de Uccello, y bronce en la de Castagno), y ambas utilizan un contorno definido de las figuras que las hacen contrastar con el fondo, otorgándoles de ese modo una mayor monumentalidad. Lo que resulta más curioso, sin duda, es que ninguno de los dos caballos podría haberse mantenido en pie de haber sido construidos, ya que ambos levantan las patas del mismo lado.

Retrato ecuestre de Giovanni Acuto
(Paolo Uccello, 1436)
Retrato ecuestre de Nicolò da Tolentino
(Andrea del Castagno, 1456)















En la parte interior de la fachada occidental encontramos uno de los artilugios más curiosos del lugar: un reloj de 24 horas diseñado por Paolo Uccello. Al parecer este tipo de relojes cobró importancia desde comienzos del Renacimiento para estudiosos como astrónomos, astrólogos y humanistas: relojes como éste podemos encontrarlos en la catedral de San Marcos de Venecia, en Milán o en Praga. El caso de la catedral de Florencia destaca, además, por el uso de la numeración romana y porque se encuentra rodeado por las figuras de los cuatro evangelistas: de esta manera, un instrumento relacionado con las ciencias (el reloj como útil para el estudio del tiempo) está perfectamente integrado en un edificio dedicado a la fe.

Imágenes de Wikipedia

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